Cómo usar la Suerte a favor de nuestro éxito personal.

Actualizado: 3 de abr de 2019


¿Existe la suerte como fuerza externa o interna capaz de influenciar las decisiones del ser humano? ¿Existen formas tangibles o intangibles para atraer la suerte a nuestras vidas? ¿Existen métodos y procedimientos que nos den suerte en las diferentes actividades de nuestro diario vivir?


Por muchos años durante mi vida profesional llevé anotado un acróstico que me llamó la atención durante mi época de universidad y que ha guiado inconscientemente mi camino al éxito. Espero que sea de gran utilidad para el lector, como orientación en su camino.


Saber

Utilizar

Efectivamente los

Recursos para

Tener

Éxito


¿Pero qué es Suerte?


La real academia de la lengua tiene una amplia definición de Suerte: La define como el encadenamiento de los sucesos considerados como fortuitos o casuales, como aquellas circunstancias que por mera casualidad son favorables o desfavorables, como aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas, como la casualidad a que se fía la resolución de algo, como el estado o condición, como género o especie. Como manera o modo de hacer algo. Como contrapuesto al azar, como billete de lotería.


Personalmente, considero que la mejor definición de SUERTE es la de saber utilizar efectivamente la energía y recursos para realizar un trabajo excelente y tener éxito.


Sin duda nadie podría descartar el hecho de que el azar existe; sin embargo, cuando hablamos del éxito, nada se da por casualidad. De hecho, la suerte, si la podemos tener a nuestro favor para alcanzar nuestras metas y sueños de realización. Descubriremos y comprenderemos las razones por las cuales hay personas que tienen una suerte increíble y cómo podemos nosotros ir desarrollando la capacidad para atraer la Suerte a nuestras vidas y alcanzar todo lo que nos proponemos.


Aunque existen diversas posturas con respecto al tema de la “suerte” y su relación con el ser humano y la capacidad para influir en ella; sin duda se ha avanzado mucho en estos temas. Desde el año 2013, cuando se dio inicio al macro proyecto científico más grande en la historia de la Unión Europea denominado Proyecto Cerebro Humano (HBP); se ha construido una extensa infraestructura de investigación en neurociencia, medicina y computación en el que participan más de 80 instituciones europeas e internacionales de áreas multidisciplinares; para entender la forma en que funciona el cerebro. Este proyecto se compone de seis plataformas TIC con acceso a datos cerebrales compartidos, simulación cerebral, análisis e informática de alto rendimiento, datos de enfermedades y pacientes, computación neuromórfica y neurorobótica e implicaciones éticas y sociales del trabajo HBP. Para aquellos lectores curiosos, las plataformas están disponibles en internet con miles de datos interesantes en el sitio web de Human Brain Proyect.


Los estudios han demostrado contundentemente una estrecha relación entre la “suerte” y nuestro cerebro.


En términos generales sabemos que nuestro cerebro es el órgano más grande del sistema nervioso central y responsable del control corporal, del pensamiento, la memoria, las emociones, el habla, el lenguaje y de la integración de cada uno de los diferentes sentidos (vista, oído, tacto, olfato, gusto, equilibrio, percepción sinestésica, nocicepción, mecanorrecepción, propiocepción, kinestesia, termocepción, interocepción, presión arterial, presión osmótica, contenido de oxígeno en la sangre, PH líquido cefalorraquídeo, nivel de glucosa, inflamación de pulmones, sinestesia, entre otros nuevos sentidos descubiertos).

Por otra parte nuestro cerebro en realidad es un órgano muy complejo que apenas estamos redescubriendo y aquellas nociones que teníamos de él, en realidad no son precisas. Por ejemplo se pensaba que nuestro cerebro estaba dividido en dos grandes partes; la mente consciente, que constituye aproximadamente el 12% de nuestro cerebro y la subconsciente, que constituye el otro 88%. Estos dos cerebros interactúan entre sí, para permitirnos asimilar información, aprender y controlar todas nuestras sensaciones, acciones, actitudes, comportamientos, pensamientos y nuestra propia corporalidad.

Nuestra mente consciente es la encargada de razonar de forma lógica y con base en la experiencia sensorial, por aprendizaje y deducción y por los conocimientos probados. Puede procesar 2000 bits de información por segundo y tiene la capacidad de aceptar o rechazar algo a voluntad; aunque su capacidad de análisis es limitada e influenciada por la mente subconsciente.


Por el contrario, nuestra mente subconsciente es capaz de procesar 400 mil millones de bits por segundo y de controlar el sistema nervioso autónomo; la respiración, los músculos involuntarios, los órganos y las glándulas. La mente subconsciente codifica y procesa símbolos, metáforas; razona de manera analógica o por semejanza. Nuestra mente subconsciente no tiene la capacidad de rechazar; absorbe todo sin juzgar.


Es decir; una experiencia desafortunada en la niñez puede provocarnos un profundo temor de adultos a algo, a pesar de que en nuestra mente consciente ese algo no represente peligro. La mente subconsciente de un niño que sintió que se ahogaba en la pequeña bañera, probablemente enviará una fuerte señal, para que el hombre adulto le tenga hoy pavor a entrar en una piscina; a pesar de que su mente consciente conoce que la pequeña tina no representa ningún peligro para su integridad.


Aunque estos conceptos en parte siguen siendo válidos; los estudios del cerebro han evolucionado y ahondan en diversos niveles explicativos a partir de elementos básicos; en el nivel neurobiológico opera el componente celular. Los genes dirigen el desarrollo de las neuronas, las neuronas establecen circuitos

entre ellas, luego hay un procesamiento de información en la dinámica reticular neuronal, más allá hay un nivel de estados mentales; pensamientos, percepciones, sentimientos, intenciones y conocimientos. Más encima está el nivel de contexto social y cultural, que cumple un papel esencial en la conformación de nuestra forma de pensar, de actuar y de sentir.

La “suerte” está en una adecuada lectura e interpretación de estos niveles en nuestro cerebro. A partir de los resultados y avances científicos en materia cerebral y considerando el tema de la “suerte” como una canalización de energía y recursos para hacer un trabajo que nos conduzca al éxito. Explicaré nuestro cerebro como la suma de tres partes:

Una porción motriz y bioeléctrica; encargada de comunicarse entre los diferentes elementos y órganos biológicos y el sistema nervioso central, y capaz de transformar y dosificar la energía para el trabajo, el movimiento o cualquier otra operación que requiera nuestro cuerpo en un momento determinado.

Una segunda parte compuesta por nuestra mente consciente y que también se puede traducir en nuestra parte lógica e inteligente y que interviene en la administración del trabajo.

Y la tercera parte es nuestra mente inconsciente o subconsciente y compuesta por aquellos elementos psicológicos que intervienen para asegurar que aquello que hacemos esté de acuerdo a lo que sentimos o intuimos. Cabe aclarar también, que la intuición es esa sensación que proviene de nuestra mente subconsciente, que nos pide hacer caso a algo, sin comprender exactamente el porqué, pero que tenemos la convicción de que es lo correcto.

¿Pero cómo atraemos la Suerte?


En el libro de autoayuda The Luck Factor, escrito por el profesor de psicología de la Universidad Hertfordshire, en Inglaterra; Richard Wiseman; quien ha realizado diversos estudios para identificar los factores que caracterizan a las personas con suerte, de las desafortunadas, se encontraron los siguientes resultados:

  • La gente con suerte escucha su intuición

  • La gente con suerte espera tener buena fortuna

  • La gente con suerte es más positiva

  • La gente con suerte sonríe mucho

  • La gente con suerte se ríe de sus equivocaciones

  • La gente con suerte siempre está probando cosas nuevas

  • La gente con suerte son de ojos curiosos y muy abiertos

  • La gente con suerte se deja llevar y no le temen a lo “imposible”

  • La gente con suerte actúa hacia la vida de forma más relajada

  • La gente con suerte mantiene una red amplia de contactos

Todos estos factores suelen ser comunes a las personas con suerte y a pesar de ello a veces no basta intentar asimilar cualquiera de ellos, para pretender ser personas con suerte. Generalmente todos los factores de contexto social, cultural, económico, formación, aprendizaje y otros; se combinan para que sobre estas personas se presente la suerte de manera innata. Pero también los estudios concluyen que es posible atraer la suerte, mediante una serie de ejercicios y procesos que se vuelven rutinarios y que deben formar parte de nuestros hábitos para el éxito.

Quieres saber más acerca de qué ejercicios puedes hacer para tener suerte en tu vida personal y profesional?


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Bogotá - Colombia -  2018

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